Reglamento del I Congreso de UPyD, p.12:
"Capítulo III.- Informes de Gestión Art. 18.- Junto con las ponencias definitivas y las enmiendas admitidas a discusión se remitirá a los delegados elegidos, con 15 días de antelación a la fecha de inicio del Congreso, el Informe de Gestión de los órganos de dirección del partido."
Tomemos nota: el informe de gestión se envía a los delegados, no a los afiliados.
Reglamento del I Congreso de UPyD, p.18:
"En la misma fecha en que se dé inicio a las sesiones del Congreso, se abrirá el proceso de votación [al Consejo de Dirección]. A tal fin se dispondrá de terminales de votación telemática adscritos a cada uno de los Comités Electorales Provinciales, donde los afiliados podrán emitir su voto hasta las 20 horas de la segunda jornada del Congreso."
Hemos comentado
en varias ocasiones lo objetivamente injustificable del voto electrónico en el congreso de UPyD. Insistamos una vez más:
- Si los afiliados deben acudir al CEP a votar en el terminal previsto al efecto, ¿por qué no hacerlo en urna?
- Si los delegados en el Congreso están físicamente reunidos, ¿a santo de qué votar telemáticamente?
Sin pensar en las posibilidades reales de pucherazo que el voto electrónico facilita, la jugada debe entenderse como un arquetípico ejercicio de propaganda. Al reclamo de la novedad, será más fácil que los medios de comunicación atiendan; una vez conseguida la atención, el mensaje a transmitir -fundamental para UPyD- será
todos los afiliados votan. Las consecuencias, evidentes y clarísimamente enunciadas por el propio Gorriarán:
El Mundo, 28 de marzo de 2009:
"Como explicó a este diario Carlos Martínez Gorriarán, dirigente de UPyD, se trata de que el partido cuente con «la máxima participación de los afiliados», «que haya la menor delegación posible» y que disponga de «una dirección con mucha autoridad y legitimidad precisamente por estar elegida por todos los afiliados»."
La clave es, así pues, doble: voto electrónico -somos distintos, somos mejores-, y universal -el afiliado tiene la última palabra. Eso sí, voto universal de un universo que sólo dios -en este caso, diosa- y sus representantes en la Tierra conocen, porque el censo de votantes permanece secreto. Asunto del todo escandaloso que, sin embargo, a pocos escandaliza.
Profundicemos en el carácter eminentemente propagandístico del voto electrónico mediante un experimento mental.
Imaginen el hipotético caso -improbable, pero posible- en el que el informe de gestión de los órganos de dirección de UPyD no convenciera a los delegados presentes en el Congreso que, en uso soberano de su libertad, lo rechazaran. Dado que -como hemos visto antes- los afiliados votan las distintas candidaturas al Consejo de Dirección desde el inicio del Congreso, podría darse la situación nada decorosa de un Consejo de Dirección, el actual, desautorizado por el Congreso y, sin embargo, aclamado por los afiliados, ignorantes de los motivos de rechazo.
Si en UPyD se tratara a los afiliados como ciudadanos -adultos libres, racionales y sujetos de derechos- y no como meros instrumentos de legitimación de quien detenta el poder, lo normal sería que el informe de gestión del equipo directivo saliente fuera condición de revalidación de Rosa Díez, de manera que no se pidiera a los afiliados el voto al Consejo de Dirección sin una previa rendición de cuentas. Más todavía en una situación tan convulsa como la actual, en la que se ha suscitado tanto desafecto en tan corto espacio de tiempo.
Pero no, mientras se desarrolla el congreso, con sus imposibles debates en horario restringido, con sus delegados ocupados habiendo leído ponencias, enmiendas, informes de gestión y todo lo demás, en realidad es
FUERA donde sucede lo que de verdad importa:
los afiliados -de un censo desconocido, y sin la información que podría hacerles cambiar de opinión-
aclaman a Rosa.
¿Adivinan quiénes son y de quién se burlan estas dos criaturitas?
¡No me negarán que han salido ganando!